Nos hemos quedado muy solos. Ha sido más de lo mismo, de lo de siempre, de la misma inutilidad que jamás nos ha llevado a nada, por mucho que nos haya dado sospechos frutos a muy corto plazo. No sabíamos cómo hacer pagar a los perjudicados por la crisis y, por eso, hemos puesto a gobernar a sus causantes.
Empezando por el ladrillo. Otra vez recurriendo a la construcción como reclamo de modelo de crecimiento, con trabajo fácil de escasa calidad y menor productividad. Apenas llevó dos años acabar con el ingente parque de viviendas sobrantes, gracias a las ventajas fiscales asociadas a la compra y la eliminación de los privilegios del alquiler. Se vuelve a edificar y se han reanudado magnos programas de urbanización de barrios enteros. Comenzaron a construirse nuevas sedes de registros, concejalías adjuntas, secretarías de evaluación, consergerías de información y otras instituciones de suma importancia porque los funcionarios ya no cabían en sus anteriores ubicaciones. No llegaron a pensar que quizá eran ya demasiados y por eso no cabían. Mientras tanto, siguen chupando del bote los de siempre. Mejor dicho, más todavía. Nadie se ha querido mover para poder seguir saliendo en la foto.
Por lo demás, a las grandes empresas no les ha ido tan mal. Los trabajadores simplemente han estado acongojados ante el rosario de reformas que les ha reducido derechos e impuesto nuevas obligaciones hacia Hacienda. Está el percal como para hacer el tonto y jugarse el puesto. Perder el trabajo es también probablemente perder la salud. La sanidad pública ha pasado a ser una sanidad de pobres y a este ritmo se terminará por reconvertirse en una pobre sanidad. No critico las deducciones por los seguros médicos privados, pero han venido acompañados de recortes masivos en centros de salud y hospitales de referencia, que ya no garantizan una asistencia certera en caso de no estar cotizando.
Recortes ha sido la palabra de moda. Ya nos han venido preparando los medios de comunicación a lo largo de meses, años quizá, para decirnos desde el desayuno que la cosa estaba muy mal y que a partir de ahí se podía justificar casi cualquier medida. Parece que el fin de la política es el recorte en sí mismo. Ya no se sabe muy bien para qué. En contraposición, la economía sumergida brilla cada vez con más fuerza, de manera que se pueda evitar una presión fiscal ya asfixiante.
Decenas de miles de jóvenes recién titulados han emigrado hacia otros países, fundamentalmente de habla inglesa. El desánimo generalizado por las escasas posibilidades de encontrar un trabajo decente remunerado en más de 1000 euros ha dado el último empujón a una generación que reniega de su propio país y que no asigna recursos para apoyar sus ideas empresariales. Quedarse aquí tampoco es la mejor opción. El matrimonio homosexual ha sido reenfocado hacia una suerte de unión civil con efectos únicamente contractuales. Parece además que la Iglesia, más concretamente sus sectores más reaccionarios, dicta la política educativa. Correr queda, pues.
Y poco más que decir, puesto que no ha cambiado nada, salvo lo que en la primera década del nuevo siglo se había desviado de la senda señalada por nuestro señor. Total, la crisis fue heredada, de dimensiones internacionales y peor de lo que nos estaban contando. Tampoco podíamos haber hecho mucho más.
sábado, 7 de enero de 2012
España, Octubre de 2015 (y II)
jueves, 5 de enero de 2012
España, Octubre de 2015 (I)
Han sido cuatro años con unos resultados extraordinarios. El país está que no lo reconoce ni la madre que lo parió.
Los cambios se han podido apreciar en todos los ámbitos. España es ahora más moderna, dinámica, creativa, atractiva. Se percibe incluso en los ánimos de la gente, mucho más ilusionada. Y sobre todo los jóvenes, que tienen a su disposición un cúmulo de posibilidades de futuro. Ya da igual de donde vengas, pues la recompensa real vendrá a partir de los esfuerzos vertidos y de la valía demostrada.
Se han realizado reformas estructurales, incluso en algunos sectores tabú, como la educación. Por fin se ha logrado un gran pacto de estado, que evite las disputas políticas sobre un tema trascendental. La enseñanza obligatoria ha prescindido de la religión, que ha pasado a ser dictada en las parroquias, y ha limitado mucho el abandono prematuro. Las universidades, que han visto reducido su número tras numerosas fusiones, están más enfocadas al mundo empresarial, sin perjuicio de la necesaria corrección en materia de humanidades. Y la Formación Profesional ha logrado el prestigio merecido, dando lugar a una envidiable generación de trabajadores.
Para completar la reforma del llamado estado del bienestar, se ha regresado a un sistema nacional de salud, que optimiza recursos y potencia centros regionales de especialización. Se ha creado una red estatal de hospitales públicos bajo gestión privada, que ha demostrado mantener la calidad a menor coste. En lo que toca a las pensiones, se han dado decididos pasos para avanzar hacia un modelo subsidiario de capitalización.
Algunos cambios han sido posibles gracias a una redistribución de competencias entre las administraciones públicas de la República. El Estado Central se ha hecho con la dirección y seguimiento de las políticas básicas de común aplicación. La desaparición de las Diputaciones Provinciales y la transformación del Senado en Cámara de representación federal han contribuido a su vez a la racionalización de la estructura orgánica.
Los Ayuntamientos han visto mejorada igualmente su capacidad recaudatoria, sin necesidad de reanudar la especulación con el suelo. Gracias a este avance, la vivienda ha dejado también de resultar un problema para la mayoría de los ciudadanos. A ello hay que unir el hecho de que el Estado ha adquirido a los bancos el parque inmobiliario que tenía enquistado. Todos los pisos están siendo colocados por una sociedad pública de alquiler, gestionada por un conglomerado de sociedades que ganaron los respectivos concursos provinciales que se convocaron. Se ha decretado a su vez la dación en pago con efectos retroactivos.
Por otro lado, como había excesivas infraestructuras sin utilizar, se les ha buscado alternativas muy golosas. Los favoritos han sido los aeropuertos sin aviones, reconvertidos en bulliciosos viveros de empresas cargados de grandes ideas. La mayoría han aprovechado la ingente lluvia de ayudas a las nuevas pymes y la financiación sin coste proporcionada a los proyectos innovadores. Y al calor de este ambiente favorable al emprendedor, grandes multinacionales han instalado en nuestro territorio sus bases de expansión hacia nuevos mercados.
Por tanto, se ha logrado un gran despegue general. Pero, lo que es más importante, se ha dejado preparado el país para devolverlo a los primeros puestos mundiales de renta per cápita y de calidad de vida. Las reformas ya han contribuido a mejorar las cifras de paro apostando fundamentalmente por la calidad del empleo. Además, existe ahora una única modalidad de contratación, fija y con acumulación progresiva de días de compensación según antigüedad. Los horarios laborales también son más razonables y se permite conciliar mejor la vida personal.
Y si económicamente las cosas han ido bien, socialmente tampoco nos podemos quejar. Se ha asentado una clase media acomodada, sensible y de mentalidad progresista. Se ha fomentado fiscal y moralmente la creación de fundaciones que atienden de forma útil necesidades de todo tipo. Y un último ejemplo: los matrimonios al margen de la iglesia ahora se llaman uniones civiles, con independencia del sexo de los contrayentes.
Magnífica, por tanto, la experiencia. España ha sido puesta por las grandes instituciones internacionales como modelo del camino a seguir para lograr una transición hacia un nuevo concepto de desarrollo. Gran experimento.
viernes, 9 de septiembre de 2011
No nos falles

Aquel 14 de Marzo llegué tarde, como de costumbre. Todavía no estaba empadronado en Madrid, por lo que regresaba de Palencia en el tren, pues siempre me pareció demasiado aséptico votar por correo. Mientras escuchaba los primeros resultados electorales e Iñaqui Gabilondo no terminaba de dar crédito a lo que estaba pasando, la gente ya se comenzaba a aglomerar en la calle Ferraz. Sin embargo, el trío la la la llegamos cuando ya celebración oficial ya había finalizado y la muchedumbre se retiraba hacia las calles adyacentes. Pero nos dio tiempo a observar los mensajes que mayoritariamente se intentaban transmitir al que estaba destinado a gobernarnos durante los siguientes cuatro años. Las pancartas más abundantes decían "No nos falles". He captado el mensaje, creo que respondió él.
Fuimos fundamentalmente los que éramos jóvenes entonces los que depositamos una gran expectación ante el cambio que se acababa de producir. Al fin y al cabo, el periodo anterior fue tan memorablemente absurdo que, a nuestro parescer, cualquiera tiempo futuro sería mejor. Hablábamos de mayor respeto hacia la ciudadanía en general, hacia sus necesidades verdaderas. Queríamos que no nos tomaran el pelo ni se inventaran falsas polémicas que desviaran la atención de lo que de verdad era importante. Deseábamos ver a un humano en la presidencia del gobierno. Todo ello a pesar de que en las muy interesantes comidas con el hermanísimo y marqués consorte pronto aventuramos que a los socialistas les había tocado la putada de siempre: lidiar con la hecatombe socio-económica que se avecinaba sin ninguna duda.
Las primeras medidas, los primeros tiempos, supusieron casi un orgasmo emocional. No parecía posible que el Poder se estuviera ejerciendo de forma tan noble, cercana, razonable y, sobre todo, coherente con la integridad personal de quien lo ostentaba. Dejando de lado todo un devenir cargado de vicisitudes varias, llegamos al momento actual. Creo que nadie es tonto y entiende perfectamente las circunstancias excepcionales que estamos atravesando. Una gravísima crisis (de confianza o psicológica, en primer lugar) que ha derivado en el rendimiento definitivo de la política ante las directrices del economicismo neoliberal más recalcitrante. Se podían haber adoptado medidas más radicales, tales como prohibir agencias de calificación, que juegan, literalmente y siendo parte interesada, con el bienestar de millones de ciudadanos sin el menor escrúpulo. No voy a enumerarlas. Por el contrario, se ha cedido al chantaje de lo que ahora llaman los mercados, como si éstos de verdad estuvieran movidos por la mano invisible de la que hablaba el maestro. Algunos dirigentes de instituciones internacionales y de países extranjeros también deben formar de ese conglomerado del que emanan tantas bienaventuranzas. Y así introducimos con agosticidad una cláusula en la Constitución que acaba, por la vía de urgencia y sin debate, con una polémica que lleva circulando en el ámbito académico económico durante los últimos 80 años.
Estoy convencido del dolor que te habrá causado el tomar determinadas decisiones recientes. Incluso es probable que, con el tiempo, todo esto se valorará desde otra perspectiva y saldrás mejor parado. Pero, recuerda, no os fallaré, dijiste, compañero.
viernes, 20 de mayo de 2011
Pelo mediterráneo
Están ahí para especular sobre el modelo ecónomico.
Para criticar el sistema electoral, que penaliza a los partidos minoritarios.
Para insultar a los políticos que se ríen de los ciudadanos creyendo que se les puede robar y después quedar impunes.
Para desafiar a la justicia manipulada.
Para gritar la proclamación de la III República.
Para protestar por los recortes sociales.
Para luchar por la abolición de toda autoridad.
Para reclamar la desaparición del Senado.
Para debatir sobre la necesidad de reconocer en la práctica la existencia de 15 derechos (de obligaciones no se habla mucho).
Para denunciar la explotación del obrero.
Para exigir una ley hipotecaria que dé un poco menos de vergüenza.
Para defender los servicios públicos.
Para explotar ante su frustración.
Para descansar en algún sitio, ya que no tienen casa.
Para opinar ante cualquier grupo expectante que se sitúe a su alrededor.
Ya sea para especular, criticar, insultar, desafiar, gritar, protestar, luchar, reclamar, debatir, denunciar, defender, explotar, descansar, opinar... Estamos ahí porque ya no nos podemos aguantar. Porque estamos indignados. Porque estamos sometidos a una tomadura de pelo apenas disimulada a partir de la cual tanta gente (también muchos de los que allí se manifiestan) se aprovecha del sistema mientras muchos nos sentimos literalmente robados.
Padecemos una profunda crisis en todos los órdenes: económico, político, social, en fin, crisis de valores. Pero una crisis debe observarse más bien como oportunidad para la emergencia de un nuevo modelo más sólido y acorde con las ilusiones y el talento de todos nosotros, las personas. Se trata de reflexionar, para quedarnos con lo bueno que teníamos y apartar el lastre que nos condujo precisamente a la situación actual. Tendría que salir algo diferente.
No soy muy optimisita respecto a las consecuencias prácticas de estas movilizaciones. Si lo ceñimos al sentido del voto que tendrá lugar el domingo, probablemente incluso reforzará la mayoría prevista para el PP. Y esto equivaldrá a la ventisca que apagará la llama de la tensión, aunque quede el rescoldo. Por otro lado, está claro que no se va a respetar la jornada de reflexión, en cuanto que la JEC es otra de las instituciones que ha quedado en completo descrédito durante estos días, si es que ya de por sí tiene sentido la existencia de una jornada de reflexión. Incluso, si fuéramos serios, se debería solicitar a los partidos que esta noche a las 00:00h retiren de las calles de nuestras ciudades todo cartel en el que nos soliciten el voto. Ya está. Que gane el mejor. Que ganemos todos. Suerte, que os hace falta.
viernes, 1 de abril de 2011
La guerra

Desde hace algún tiempo estamos acostumbrados a asistir a guerras que parecen ficticias, casi de videojuego. El estupor se traslada incluso al lenguaje. Así, se utilizan bonitas rebajas del tono, como hablar de daños colaterales en lugar de muertos no previstos; se nos informa de operaciones de vigilancia y no de ataques aéreos; o hablamos de acciones preventivas cuando en realidad queremos decir asesinatos selectivos. No se hacen declaraciones oficiales de guerra, pero es que ni siquiera se tiene demasiado claro quién es el enemigo, por muy fácil que resulte señalar a quién le toca ser el malo en cada momento. Si no fuera por lo que esconde de verdad, bien podría tratarse de un chiste de Gila.
Leía recientemente, no sin cierta sensación de escándalo, que los jóvenes de hoy no se sienten comprometidos ni integrados en la sociedad que les han diseñado sus antecesores porque ha desaparecido el servicio militar obligatorio y ya no toman parte en los conflictos bélicos que velan por los intereses de su patria. En fin, podrían alojar sus conflictos en cierto lugar del que no me acuerdo. Tampoco hay que asustarse, no pasa nada, pues de vez en cuando nos buscamos algún lugar donde aplicar una "intervención humanitaria" porque un malo está masacrando a su pueblo.
Es el caso de Libia. Horroroso, sin duda, semejante dictador que lleva al frente del país desde hace demasiados años. También tenía esta opinión de él hace unos pocos meses, cuando todavía algunos dirigentes del mundo civilizado eran muy amigos de él y acudían a su jaima a hacerse fotos exóticas, que siempre adornan después en sus tapizados despachos. Aunque en su día se reconvirtió a la bondad absoluta, según una transfiguración que tuvo que ser divina, ahora vamos a por él. Éste precisamente es el momento y seguro que no tiene nada que ver el hecho de que el petróleo cotice de nuevo a más de 100$. Como en sí no queremos involucrarnos sobre el terreno, repartirmos armas entre las masas que conforman su oposición, que tienen una gran tradición democrática demostrada, además de unos planes de futuro harto transparentes.
En cualquier caso, entiendo que habrá sectores libios que estén encantandos con tal ayuda proporcionada por la alianza internacional. Y contentos estaremos todos si aquel personaje se larga a algún sitio oscuro hasta el final de sus días. Y en estos momentos me acuerdo de lo abandonada que quedó la II República en 1936. Todos los países del entorno empezaron a mirar hacia otro lado por no inmiscuirse en lo que consideraban un conflicto interno. Como si el fascismo que se alzó contra un régimen por el que se optó democrácticamente fuera un problema sólo español. Doble rasero, 75 años de diferencia. Estoy seguro de que si hubieran participado entonces, otro gallo cantaría en este Estado que voy a calificar de nuestro, aunque lo considere tan poco mío.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Cambio - Exchange
Comencé a ser consciente de que algo estaba empezando a cambiar en mí la primera vez que devolví el recibo de la cuota semestral del partido al que llevo afiliado desde hace algunos años. Y me sentí bien. Después le siguieron muchas discrepancias con la ideología manifestada, así como con su práctica formal. Pero en política, como en la Iglesia, no se ve con buenos ojos el debate libre. Me siento cada vez más independiente y eso me hace encontrarme perdido.
Es mucho más fácil afrontar la vida siguiendo las directrices que algún orador carísmático impone a su rebaño. Así no se tiene que pensar y se encuentra en la organización el refugio adecuado a cada circunstancia. Sin embargo, a uno le deja descolocado el hecho de observar la propia evolución. Quizá sea cosa de la edad, de la modificación de las circunstancias personales, del entorno... El hecho es que, sin llegar a perder los principios básicos que definen la moralidad de uno, se dejan de compartir muchos planteamientos sociales. Sobre todo aquellos que atentan contra el argumento que cada vez más considero irrenunciable: la libertad.
Está todo hecho un lío y las sensaciones negativas abundan al aventurar un futuro pesimista. Parece que todos son iguales. Y yo creo que ya no soy de los míos. Lo que ocurre que es tampoco quiero ser de los otros. Ninguna de estas cuestiones debe resultar tan extraña, dado que atravesamos un momento en el que El Mundo editorializa con inquietud furtiva contra el llamado líder del PP, mientras que El País tiene a bien criticar a un gobierno a la deriva. Claro que mejor no entrar a evaluar la cuestión de fondo que mueve a los redactores de los artículos de uno y otro periódico.
jueves, 26 de marzo de 2009
Post

Ahora que llega el buen tiempo, los escaparates de las tiendas lucen new arrivals, una vez finalizadas las winter sales. Al quitarnos parte de las prendas que nos ocultaron durante los últimos meses, comenzamos a consumir más alimentos light, para estilizar la figura. Inscribirse en el gym también ayuda, estoy incluso por apuntarme a alguna clase de body pump. Todo ello por ir preparando las vacaciones de verano, para lo que ya estoy buscando algún B&B que me resulte conveniente. Tengo que hacerme un peeling también, que ya uno empieza a tener una edad y con el serum no le basta para conservar buen look.
Con todo esto, casi no tengo tiempo para nada, pues, laboralmente hablando, me pierdo customizando herramientas de billing y provisioning. Al menos las nuevas tecnologías evitan desplazamientos y solemos tirar a menudo de call conference y los soportes que me plantean para los fines de semana no tienen por qué ser on site. De todos modos, se está empezando a notar ya la crisis y me he quedado sin posibilidad de hacer más castings para ampliar el equipo.
Algunos medios de comunicación que habitualmente azuzan al partido de la derecha, han emprendido una cruzada por la defensa del castellano, pues parece que hablarlo en determinadas comunidades está penando con cadena perpetua. Se trata de una opinión compartida por aquellas personas que no son muy de viajar y que, por tanto, conocen poco de la realidad política y cultural de otras sociedades. Sin embargo, resulta curioso que se crean capaces de verter semejantes comentarios sin advertir las visicitudes de su propio style of life.
viernes, 20 de marzo de 2009
Escandaloso

Dice Ratzinger que el condón incrementa el problema del sida. Que alguien procese a este hijo de puta por crímenes contra la humanidad.
No tengo más que decir.
lunes, 2 de marzo de 2009
Todo en Uno

Como bien comentó Rajoy, hay muchos extranjeros cobrando paro y españoles buscando trabajo fuera. Una vergüenza. Últimamente incluso se publican estudios que afirman que el número de inmigrantes perceptores de la prestación por desempleo se asemeja al de nacionales completamente desprotegidos.
Los inmigrantes han estado llegando en los últimos 10 años para quitarnos el pan. Adicionalmente, los rumanos, por ejemplo, en cuanto se suben al metro, roban bolsos. Los albanos atracan chaléts con gran violencia. Los moros se dedican a trapichear con droga. Los chinos son unos mafiosos. Los sudacas se apropian de los parques los domingos... Si es que todos son iguales. De paso, han aprovechado, todos ellos en general, para violar a nuestras mujeres. Y encima son feos.
Estoy mirando de apostatar, por eso de que la Iglesia desprende demasiado tufo de rancio abolengo. Pero no sé si uno se puede desapuntar también de su país. Claro, que está difícil la cosa de buscar alternativa.
domingo, 19 de octubre de 2008
Aquellos sí que eran discursos
Comunistas. Los más recalcitrantes liberales de gloriosa enjundia, que han tenido a bien gobernarnos plácidamente durante las últimas décadas, se están convirtiendo en grandes banqueros (sin dejar de ser políticos) ... Socialización de las pérdidas.
Judíos. Se critica al PP, que parece que no apoya lo suficiente al gobierno. Sería interesante que dimitiera la oposición ... Habrá que circuncidar a Rajoy.
Masones. Parece que no sirve de nada apostatar, porque, por mucho que uno lo intente, la Iglesia no te desapunta de eso de ser católico. Pero eso no significa que incumplan la Ley Orgánica de Protección de Datos porque no archiva las hojas bautismales por orden alfabético ... Menos mal que no hay quien acabe con el orden natural establecido.
Lo tengo. Organicemos un contubernio que nacionalice a la COPE y fusione a los grupos del Parlamento. Para que luego no tengamos que lamentarnos ante ningún muro.